¿Qué animal tiene el cerebro más grande en relación con el cuerpo?

i alguna vez te han llamado descerebrado, cerebro de mosquito o de pájaro incluso, o han señalado la memoria de los elefantes, es solo por una clara demostración de que ellos también presentan ejemplos fascinantes de uno de los órganos más complejos conocidos por la ciencia. Los cerebros de los animales difieren no solo en el tamaño total, sino también en su tamaño en relación con su masa corporal.

Como señala un reciente artículo publicado en ‘Live Science‘, con un promedio de 8 kilos, el cachalote tiene el cerebro más grande, aunque pesa 40 toneladas por lo que parece que hay una relación consistente entre cerebro y masa corporal. Pero, ¿qué animal tiene el cerebro más grande en relación con el tamaño de su cuerpo?

Un estudio de 2009 descubrió que se trata de un género de hormigas especialmente pequeñas. Las llamadas Brachymyrmex, tienen una masa corporal promedio de hasta 0,049 miligramos y una masa cerebral promedio de 0,006 miligramos. Eso significa que su cerebro es aproximadamente el 12% de su masa corporal, lo que es sorprendente porque el tamaño del cerebro tiende a aumentar con el tamaño del cerebro en cuestión.

Como los depredadores tienen comportamientos complejos (como el burlar a sus presas), se benefician de poseer un cerebro más grande

Los cerebros más grandes generalmente se relacionan con tres factores: la inversión materna, la complejidad del comportamiento y el tamaño del cuerpo. Tener un cuerpo más grande significa tener que controlarlo más. Por ejemplo, los depredadores son grandes y, como tienen comportamientos complejos (como el burlar a sus presas), se benefician de poseer un cerebro más grande.

Pero el tamaño del cerebro no siempre está relacionado con la inteligencia en cuestión. El cerebro de un elefante africano pesa cuatro kilos y es tres veces más grande que nuestro cerebro. Esto se debe en parte a su enorme cerebelo, que se usa para coordinar la actividad muscular en el tronco y las orejas. Así como el tamaño absoluto del cerebro no es un buen predictor de la inteligencia animal, comparar las proporciones de masa cerebral y corporal también puede ser una pista falsa.

Los humanos y los roedores tienen una proporción de masa cerebral a masa corporal más o menos similar

Los humanos y los roedores tienen una proporción de masa cerebral a masa corporal más o menos similar, según un estudio de 2014 y, sin embargo, el mismo estudio sostiene que si una rata fuera del tamaño de un humano, no sería tan inteligente porque tiene una corteza cerebral más pequeña (el área más externa del cerebro, que está asociada con las funciones mentales más complejas) y menos neuronas.

Las adaptaciones evolutivas cambian la estructura del cerebro para aumentar el tamaño de ciertas áreas y favorecer ciertas conexiones neuronales. En los humanos, el tamaño de nuestra corteza cerebral y la densidad de las neuronas corticales (el número de neuronas presentes allí) explican nuestra inteligencia más que el tamaño de nuestro cerebro en relación con nuestro cuerpo. En comparación con otros animales, tenemos un cuerpo bastante pequeño para el tamaño de nuestro cerebro.

Al comparar cerebros de diferentes especies, es importante tener en cuenta la composición y el tamaño del cerebro. Debido a que la relación cerebro-masa corporal no tiene en cuenta el desarrollo evolutivo de la corteza cerebral y la densidad de las conexiones neuronales que se encuentran allí, los científicos consideran el cociente de encefalización (el tamaño relativo del cerebro observado en una especie en particular, en comparación con el tamaño esperado del cerebro de otras especies de tamaño corporal similar) como una medida más precisa de la inteligencia animal.

Según la regla de Haller cuanto más grande es el animal, menor será la proporción cerebro-cuerpo

Luego, existe un concepto conocido como la regla de Haller: cuanto más grande es el animal, menor será la proporción cerebro-cuerpo, debido a que el tamaño del cerebro se escala en relación con el tamaño del cuerpo, los animales más pequeños tienen cerebros relativamente más grandes. Por ejemplo, las hormigas tienen cerebros relativamente pequeños en comparación con otros himenópteros (abejas, avispas, abejones…). Es probable que esto se deba a que las hormigas obreras no vuelan. Volar requiere mucho procesamiento visual, por lo que muchos insectos voladores suelen tener ojos grandes, lo que lleva a lóbulos ópticos más grandes. En algunos insectos, como una libélula, el procesamiento visual es más de la mitad de todo su cerebro.

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