Revelan cómo se forman las estrellas del centro de la Vía Láctea

The ESO 3.6-metre telescope at La Silla, during observations. The Milky Way, our own galaxy, stretches across the picture: it is a disc-shaped structure seen perfectly edge-on. Above the telescope´s dome, here lit by the Moon, and partially hidden behind dark dust clouds, is the yellowish and prominent central bulge of the Milky Way. The whole plane of the galaxy is populated by about a hundred thousand million stars, as well as significant amounts of interstellar gas and dusts. The dust absorbs visible light and reemits it at longer wavelength, appearing totally opaque at our eyes. The ancient Andean civilizations saw in these dark lanes their animal-shaped constellations. By following the dark lane which seems to grow from the centre of the Galaxy toward the top, we find the reddish nebula around Antares (Alpha Scorpii). The Galactic Centre itself lies in the constellation of Sagittarius and reaches its maximum visibility during the austral winter season. The ESO 3.6-metre telescope, inaugurated in 1976, currently operates with the HARPS spectrograph, the most precise exoplanet “hunter” in the world. Located 600 km north of Santiago, at 2400 metres altitude in the outskirts of the Chilean Atacama Desert, La Silla was first ESO site in Chile and the largest observatory of its time. This photograph was taken by ESO Photo Ambassador Serge Brunier. Links ESO Photo Ambassadors webpage.

Un estudio en el que colabora el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), con sede en Granada (sur de España), revela cómo se formaron las estrellas del centro de la Vía Láctea y demuestra que no se formaron en cúmulos masivos y estrechamente unidos sino en asociaciones aisladas.

Según informa este jueves el IAA, las densas regiones centrales de nuestra galaxia, la Vía Láctea, constituyen un laboratorio natural para el estudio de la formación rápida de estrellas, fenómeno habitual en las galaxias y especialmente en los primeros miles de millones de años de la historia del universo.

La alta densidad de estrellas en esta región impidió su estudio en detalle, aunque ahora un trabajo publicado en Nature Astronomy permite, por primera vez, reconstruir la historia de la formación estelar en el centro galáctico.

Gracias a los datos proporcionados por el proyecto Galacticnucleus, liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía, se observó que las estrellas no se formaron en cúmulos masivos y estrechamente unidos, sino en asociaciones estelares aisladas que se dispersaron en los últimos millones de años.

“Nuestra Vía Láctea no es una galaxia muy productiva. En conjunto, las estrellas que se forman en un año ascienden a no más de unas pocas masas solares”, apunta Francisco Nogueras-Lara, investigador del Instituto Max Planck de Astronomía (MPIA) que encabeza el trabajo.

En cambio, las llamadas galaxias “starburst” (galaxias con brotes estelares), mucho más productivas, dan lugar a decenas o incluso cientos de masas solares de estrellas por año a lo largo de episodios que duran unos pocos millones de años.

En términos más generales, hace unos diez mil millones de años, ese tipo de alta productividad parece haber sido la norma entre las galaxias, añade el científico español.

Aunque pudiera parecer que nuestra poco productiva galaxia no sirve para estudiar estallidos de formación estelar, en las regiones que corresponden a los 1.300 años luz alrededor del agujero negro central, las tasas de formación de estrellas en los últimos cien millones de años fueron diez veces más altas que el promedio.

“Eso quiere decir que el núcleo de nuestra galaxia es tan productivo como una galaxia ‘starburst’, o como las galaxias hiperproductivas de hace diez mil millones de años”, concluye.

Fuente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Encuentran rocas claves para saber si hay vida en Marte

La NASA lista para probar la nave con la que viajará a la Luna y más allá